Una mañana se despertó tremendamente asustado. Llegaría tarde al trabajo y se atrazarían todas las diligencias que debía realizar ese día. Debía realizar la visita acostumbrada a sus hijos, pagar los recibos de los servicios públicos que se vencían en la fecha, entregar el informe de fin de mes al jefe, confirmar el desenbolso del préstamo con el que realizaría algunos de sus sueños y también tenía una entrevista para su próximo ascenso. A toda prisa se levantó, fue al baño, escasamente se afeitó y se lavó la cara. En el armario buscó la ropa que estaba más a la mano y a la vez que se vestía fue colocando los documentos que debía llevar a la oficina. No tuvo tiempo de desayunar y sentía que los minutos pasaban a toda prisa, pues observaba cómo la luz se iba colando cada vez con mayor intensidad por los intersticios de su ventana; sin embargo extrañó que el despertador de su celular no repicara cada cinco minutos. Mejor era no mirar la hora, así el tiempo rendiría más. Cuando abrió la puerta de su casa encontró que sólo había una luz blanca resplandeciente que hería sus ojos. Sobresaltado y cubriéndose la vista trató de mirar a la distancia sin observar nada. Decidió mirar el reloj y descubrió que el tiempo no había transcurrido desde la noche anterior. Su tiempo en el reloj no había transcurrido más porque en la tierra ya había terminado, ahora su tiempo era infinito y no había razón para apresurarse.
Fernando Álvarez
lunes, 2 de noviembre de 2009
Sobre poesía
POCAS COSAS
En este mundo hay tan poquitas cosas
capaces e endulzarle a uno la vida
digamos la esperanza amanecida
o la lluvia que brilla en las baldosas
Me gusta la constancia de las rosas
que nunca dan su espina por perdida
y también la tristeza repetida
de las palmas tan solas y orgullosas
Pero no hay nada tan profundo y leve
como el alma y el vértigo y los labios
de esa mujer que al verla nos conmueve
Para ser alguien entre cielo y suelo
y salvarse del odio y los resabios
nada como el amor y su consuelo.
Mario Benedetti
(Un homenaje a ese maestro ilustre que ya no ama ni odia)
En este mundo hay tan poquitas cosas
capaces e endulzarle a uno la vida
digamos la esperanza amanecida
o la lluvia que brilla en las baldosas
Me gusta la constancia de las rosas
que nunca dan su espina por perdida
y también la tristeza repetida
de las palmas tan solas y orgullosas
Pero no hay nada tan profundo y leve
como el alma y el vértigo y los labios
de esa mujer que al verla nos conmueve
Para ser alguien entre cielo y suelo
y salvarse del odio y los resabios
nada como el amor y su consuelo.
Mario Benedetti
(Un homenaje a ese maestro ilustre que ya no ama ni odia)
Historia literaria
La literatura como expresión artística tiene su propia historia, marcada por las transformaciones que ha tenido el pensamiento humano a consecuencia de los hechos políticos, sociales, culturales y económicos en la vida de los hombres.
La literatura antigua está marcada por un pensamiento mítico en el hombre con el que cree dar explicación a todos sus interrogantes fundamentales y desahoga sus sentimientos e impresiones que le genera el mundo del cual comienza a tener conciencia.
La literatura medieval, marcada por un pensamiento teológico-religioso, demuestra un momento de rigidez en sus expresiones y una concentración absoluta por encontrar ese punto de interacción Dios-hombre.
La literatura romántica manifiesta el sentimiento de libertad, de ilusión y deseo del hombre del siglo XIX.
La literatura moderna, por su parte, es la rebelación de un pensamiento tradicional que busca renovar sus ideas y su manera de decir lo que piensa y lo que siente.
La literatura contemporánea representa la angustia del hombre de hoy que encuentra en su existencia un asunto demasiado complejo y desilucionante. las formas renovadoras, transformadoras, abstractas, se ven reflejadas en las poesías expresionistas, subrrealistas y libres.
La literatura antigua está marcada por un pensamiento mítico en el hombre con el que cree dar explicación a todos sus interrogantes fundamentales y desahoga sus sentimientos e impresiones que le genera el mundo del cual comienza a tener conciencia.
La literatura medieval, marcada por un pensamiento teológico-religioso, demuestra un momento de rigidez en sus expresiones y una concentración absoluta por encontrar ese punto de interacción Dios-hombre.
La literatura romántica manifiesta el sentimiento de libertad, de ilusión y deseo del hombre del siglo XIX.
La literatura moderna, por su parte, es la rebelación de un pensamiento tradicional que busca renovar sus ideas y su manera de decir lo que piensa y lo que siente.
La literatura contemporánea representa la angustia del hombre de hoy que encuentra en su existencia un asunto demasiado complejo y desilucionante. las formas renovadoras, transformadoras, abstractas, se ven reflejadas en las poesías expresionistas, subrrealistas y libres.
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moderna,
romántica
Sobre literatura
Las herramientas y los medios de comunicación se podrán actualizar, pero la palabra oral y escrita se perpetúa por siempre.
Es la palabra oral y escrita la materialización del pensamiento y el sentimiento humano, y transformada en literatura se convierte en arte, manifestación plena del espíritu humano; único código universal a través del cual el hombre fortalece sus ideas y crea lazos de amistad verdaderos.
Es la palabra oral y escrita la materialización del pensamiento y el sentimiento humano, y transformada en literatura se convierte en arte, manifestación plena del espíritu humano; único código universal a través del cual el hombre fortalece sus ideas y crea lazos de amistad verdaderos.
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